Caímos en el inframundo terreno de la soledad
con partículas de voces tuyas diluyendo en mi ser
¡tuyas! las noches que me dejas sin dormir,
la melancolía me ataca y me envuelve en el dolor.
El Cristo sin espinas de tu cuarto
que clavo a clavo cayó rendido a tus pies
Sal ya y déjame, déjame ser
la chispa que enciende el cosmos...
subir y bajar a ese ser superior
Y dios entre ronquidos
te hizo mujer...
en el octavo día de la perdición
Me lamenta tu abulia venenosa y sublime a la ves
me rebajas a un estado pérfido superior
pero orgasmo tras orgasmo te tengo en mis manos.
Mientras voy besando
el enigma de tu clítoris
tú te vas yendo sin dejar rastros
sobre el húmedo espacio de tu deseo carnal
¡lástima que tu alma sea de barro!
Arcilla mágica que se hace polvo
Que simplemente recogemos y botamos...
Por: Joe Guzmán y Johan Chacha
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